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"Lagrimas de sangre"
Las lagrimas de sangre derramadas por la Virgen
del Valle, y su aparición a la autora de la pintura, rosaura Gonzalo.
Dos racimos de lágrimas son el producto de las 7
oportunidades en que el rostro de la Virgen del Valle, plasmado en un lienzo por la artista plástica, ha derramado desde el 25 de Octubre de 1999, cuando lloró por
primera vez.
Otra revelación de la Virgen del Valle a Rosaura
es que no quería que su imagen fuera elevada a su nicho en la Basílica del Espíritu Santo.
El sábado 18 de Diciembre de 1999, se presentó a
la pequeña floristería donde está el lienzo de la Virgen del Valle, un representante de la diócesis de Margarita, que preside el obispo Rafael Conde, para sellar
el cuadro.
El padre Roger Faneite, párroco del Valle del
Espíritu Santo, fue el encargado de precintar el cuadro y levantar el acta que fue firmada por 5 testigos.
"El milagro de la perla"
Vagas noticias sobre éste hecho refieren que un
pescador nativo de Punda, llamado Domingo, fue alcanzado por la púa de una raya cuando trataba de encontrar perlas en el fondo del mar.
Domingo vio el peligro de perder su pierna,
ulcerada y a punto de ser amputada.
Su esposa, ferviente devota de la Virgen del
Valle rogó por la sanación de su esposo, produciendose el primer milagro de ésta historia. El pescador, en pago del milagro prometio obsequiarle la primera perla
que encontrara.
Hurgando en el fondo marino, Domingo abrió las
valvas de una ostra y cuál no sería su sorpresa al hallar una perla que reproducia con fidelidad la forma de su pierna y hasta la marca de la cicatriz.
"El del general Juan Bautista Arismendi"
El general español Juan Bautista Arismendi,
durante la batalla de Matasiete, que recibió un disparo en el pecho, chocando la bala contra la medalla de la Virgen que el patriota llevaba siempre consigo,
escapando así milagrosamente de la muerte.
Este podria decirse que era
el pago por el recate que Arismendi y el heróico sacristán Francisco Esteban Gómez realizaran a la Virgen del Valle durante el saqueo en el Valle del Espiritu
Santo, en medio de la refriega de Matasiete, llevándola a buen recaudo en la sombra de laq Iglesia de Santa Ana del Norte. En ese entonces la llamaban la
"Virgen Patriota", que según las leyendas, en cuerpo de mujer, animaba a los combatientes y curaba sus heridas.
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